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“La mejor apologética se sostiene en la Biblia y apunta a Jesús”

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El Fórum de Apologética, que celebró su octava edición con cerca de 170 asistentes en El Escorial (Madrid) tuvo en esta ocasión la participación de Peter J. Williams, director de Tyndale House en Cambridge, y Marcos Vidal, pastor de la Iglesia Salem en Madrid, que asumió las exposiciones bíblicas.

Aunque con enfoques distintos, ambos convergieron en una misma idea de fondo que permeó todo el evento: la apologética más sólida pasa por conocer y profundizar en la propia Biblia, para que desarrollemos una vida cristiana plena, que experimente el poder transformador de Dios y así seamos testigos del evangelio en el día a día.

 

Williams, reconocido internacionalmente por su trabajo con los manuscritos del Nuevo Testamento, planteó una apologética que no necesita grandes descubrimientos arqueológicos para sostenerse. Su argumento es que los propios evangelios contienen marcas internas de autenticidad histórica que difícilmente podrían haber sido fabricadas.

“La mejor apologética se sostiene en la Biblia y apunta a Jesús”

Peter J. Williams, en una de las plenarias. Foto: Héctor J. Rivas

Entre los ejemplos que desarrolló con detalle: la precisión geográfica de los textos, que no solo menciona grandes ciudades sino aldeas específicas con detalles topográficos correctos (“subió”, “bajó” en el relato del samaritano); la distribución estadística de los nombres propios en los evangelios, que coincide con la que muestran los documentos históricos de la Palestina del siglo I; o la coherencia del sistema de impuestos descrito en los textos con lo que sabemos de la época. Todo esto, señaló Williams, contrasta radicalmente con los evangelios apócrifos, que prácticamente carecen de referencias geográficas precisas.

Para Williams, el punto de partida no debe ser probar los evangelios, sino dar confianza en ellos. Y uno de los datos más contundentes que aportó es que, a pesar de que se han encontrado más de mil nuevos manuscritos desde la época de Erasmo, no ha surgido ningún debate textual fundamentalmente nuevo en 500 años. La evidencia, lejos de erosionar la credibilidad del texto, la refuerza.

En su segunda sesión, Williams se adentró en la parábola del hijo pródigo como ejemplo de la creatividad y coherencia de la mente de Jesús. La historia, argumentó, tiene una arquitectura narrativa que no puede explicarse como una elaboración posterior de los evangelistas: es demasiado específica, demasiado enraizada en la cultura y el lenguaje del siglo I, y demasiado bien construida para ser producto de una tradición oral que la fue editando.

Williams mostró que una de las mejores historias nunca contadas es, todavía, una fuente de riqueza y conocimiento por descubrir para muchos. Expuso las conexiones de esta historia con el Génesis y la narrativa bíblica y mostró de qué forma es una parábola que nos ayuda a descubrir el inmenso amor de Dios que se muestra en toda su plenitud en la obra y persona de Jesús.

 

Las dos exposiciones de Marcos Vidal recorrieron Romanos 1 y 2. Si el primero mostraba por qué podemos confiar en el texto bíblico, Vidal se preguntaba qué hacer con ese texto una vez que lo tienes.

Su lectura de Romanos 1 arrancó desde una premisa clara: la sociedad del siglo I no era tan distinta a la actual, y la respuesta de Pablo a esa sociedad fue siempre el evangelio, no el juicio ni la adaptación cultural. “La fe cristiana no es la mejor opción, es que no hay otra”, dijo, añadiendo que el cristiano que prioriza encajar difícilmente podrá ser portador de un mensaje que, por su naturaleza, no encaja.

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Coloquio con los ponentes. Foto: Héctor J. Rivas

Romanos 2 llevó la mirada hacia adentro. Vidal señaló el peligro de convertir la fe en una plataforma de comparación con otros, y recordó que la incoherencia entre lo que se dice y cómo se vive es uno de los mayores obstáculos para que el evangelio llegue a quienes nos rodean. “El gran poder de nuestro testimonio es la vida, cómo el evangelio nos transforma, no solo decir o defender lo que creemos”.

 

Uno de los elementos que marcó el ritmo del evento fue la apertura, tras cada ponencia, de un tiempo de diálogo en grupos pequeños, con preguntas diseñadas para fomentar la conversación sobre lo expuesto. Jaume Llenas, coordinador nacional de GBG, explicó la razón detrás de esta decisión: si las ideas no se mastican y se procesan, se olvidan. Al conversar sobre ellas, se hacen más nuestras. No es un detalle menor en un evento de estas características: la apologética que no se interioriza difícilmente se practica.

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Conversando en grupos pequeños. Foto: Héctor J. Rivas

 

Junto a las plenarias, el Fórum ofreció talleres dedicados a aspectos concretos de la apologética que completaron y aterrizaron lo compartido en el auditorio.

Zaza Lima, misionóloga con experiencia en Oriente Próximo, habló sobre la importancia de acercarse a los musulmanes desde el diálogo y el encuentro genuino, no solo desde la confrontación de sus creencias.

Denis Suárez, músico, exploró cómo los escépticos expresan a menudo sus anhelos más profundos a través de las canciones que escuchan o las decisiones que toman, y cómo el cristiano puede aprender a conectar el evangelio con esas zonas rotas de la experiencia humana.

Andy Wickham, director de Pontea, abordó el papel de la apologética en la iglesia local como soporte para la evangelización y el discipulado. Y Harry Bryans expuso cómo equipar a nuestros hijos como discípulos en el siglo XXI.

Todos ellos compartieron, junto a Peter J. Williams, un panel de coloquio dando respuesta a cuestiones que los asistentes presentaron durante la sesión final del sábado, en un tiempo ameno y cercano que sirvió asimismo para abordar otros aspectos de la apologética contemporánea.

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Momentos de alabanza. Foto: Héctor J. Rivas

Llenas cerró el evento con una imagen útil para entender qué es la apologética: una cruz con cuatro brazos, que incluye tanto establecer argumentos positivos como exponer las debilidades de otros sistemas, tanto apoyar la evangelización como fortalecer el discipulado personal.

A lo largo de todo el evento, los tiempos de alabanza dirigidos por un grupo de excelentes músicos y voces, a los que se sumó un completo equipo técnico para sonido, vídeo, proyecciones y traducción simultánea, contribuyeron a que lo compartido en las sesiones no quedara solo en el plano intelectual, sino que encontrara también el camino al corazón. Alabar en unidad, en medio de un evento de estas características, ayudó a no perder en ningún momento el foco en la grandeza y la bondad de Dios.

El Fórum fue coorganizado por la Alianza Evangélica Española, GB Unidos y Pontea, tres entidades que presentaron su trabajo durante el evento y que colaboran en distintos proyectos a nivel nacional. Tanto las plenarias como los talleres fueron grabados y estarán disponibles para todos en las próximas semanas.

Tal vez entre las ideas compartidas, sobresale el hecho de que la apologética está al alcance de cualquier creyente. Aún cuando no siempre se tienen las mejores respuestas, sí podemos articular una defensa de nuestra fe efectiva cuando vivimos lo que creemos. Y no hay vida espiritual separados del testimonio fidedigno y preciso de la Biblia. En esa riqueza bíblica, alimentada en la comunión con nuestros hermanos en la fe, podemos encontrar herramientas efectivas para mostrar la belleza del evangelio ante un mundo que necesita conocer este mensaje.

Publicado en: PROTESTANTE DIGITALESPAÑA
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